El lucro es el ego de la civilización

 

 

 

Por Ricardo Rubio

 

www.ricardorubio.org

 

 

 

DEL RIO – Lucro es el ingreso que los dueños del mercado obtienen de los clientes. El lucro se vale de la utilidad que produce el libre intercambio de la oferta y la demanda entre productores y consumidores de materias primas procesadas, la entrega de bienes o prestaciones de servicios. Estos mecanismos de mercadeo se realizan por industriales, empresarios o profesionales.

 

 

 

El lucro se desarrolló cuando el ser humano abandonó el Paraíso. Fue cuando la forma natural de vida del Edén (Génesis 3:6) creada por Dios (Génesis 2:4), cambió por la artificial civilización legitimada entre los seres humanos.

 

 

 

Los egipcios vieron como las aguas del Nilo inundaban el suelo y más tarde al bajar el cause florecía de nuevo la vida, que luego con la sequía volvía a desaparecer y pronto en un proceso cíclico la naturaleza repetía su renacer. Muy rápido los habitantes comprendieron que, si cultivaban la tierra y criaban animales, no tenían que esperar al ciclo natural de la creación divina, sino que ellos podían lucrarse organizando los ciclos de productividad a su modo.

 

 

 

Es decir, el lucro se gestó cuando la humanidad cambió la voluntad de Dios, por su propia visión. El ser humano se negó a permanecer en el corazón amoroso de Dios, a cambio de su propio paraíso, que llamó civilización. Luego que la gente tuvo que esforzarse por cazar y por buscar comida, la civilización se vio obligada a cultivar la tierra y a criar ganado lucrativamente.

 

 

 

De Egipto el sistema lucrativo pasó a Mesopotamia y después la historia la narraron los judíos. De ahí que el término ganancia viene del hebreo ganaz, que es atesorar o hurtar. A su vez, ganá es huerto, granja y granjear. Ahora gan se liga a la cría de ganado o ganancias y gaine es el estuche donde se depositaba el lucro.

 

 

 

Hoy día es cuenta bancaria o gain, que reduce ganancia o lucro a sólo dinero, que es sinónimo del ego, como afirmó Thomas Jefferson: “El espíritu egoísta del comercio no reconoce patria ni siente ninguna pasión o principio salvo el de lucro”.

 

 

 

Si el ego son las máscaras que usan los seres humanos para representar sus rolles en la sociedad, el lucro es el ego de la civilización para explotar la vida natural humana a través del dinero.