De Bueno a Mejor

 

Los pactos calman la guerra, pero no dan paz

 

Por Ricardo Rubio

 

www.ricardorubio.org

 

 

 

Los pactos son procesos artificiales de las alianzas. Se trata de los acuerdos que firman las partes involucradas en un conflicto.  Los pactos conllevan tratos o compromisos que obligan al cumplimiento de las pautas. Cuando alguien viola el pacto, existe estipulado unas reglas para señalar cuál es la pena que se deberá aplicar a quien cometa la falta o delito que se indica en el convenio pactado.

 

Un legendario pacto es el establecido entre Dios y la humanidad. En la Biblia hay dos pactos llamados testamentos, el antiguo firmado bajo la ley y el nuevo mediante la gracia, los cuales están viciados por parte de la humanidad. El ser humano los infringe con descarada facilidad.

 

Los escenarios de mayor profanación en la historia humana los detallan los pactos bíblicos. Desde el comienzo de la civilización hasta nuestros días los pactos han sido un fracaso. En la actualidad hay pactos fallidos como los que divulga la ONU, la OEA o la DDHH. Pero, así como se yerra en política, se erra en economía, religión y ciencia. Es decir, la humanidad ha fallado en su criterio artificial de querer ordenar el mundo.

 

En definitiva, los pactos ni siquiera funcionan con Dios, mucho menos entre los seres humanos. Por eso, más se tardan en hacer públicos los acuerdos entre las partes en conflicto y la firma de los compromisos, que en darse el incumplimiento por alguna de sus partes o bilateralmente. Con seguridad, se continuará firmando componendas, ajustes y convenios, pero jamás habrá paz en la humanidad mediante los pactos.

 

La paz es una decisión interior de tener buenas relaciones con los demás y consigo mismo, de cultivar y cuidar la salud, y de vivir sin afanes con plena y total autosuficiencia. Paz es vivir para ayudar a los demás.